La niña
La niña despertó, recordó que el sueño había acabado escuchó nuevamente, como todas las noches, el sonido del cristal azotarse en el suelo; sus lágrimas pidiendo a gritos un ya no más, ya no más cada noche con el recuerdo, ya no más de miedo y de odio, ya no más de inocencia destrozada.
Duranto años creando un abismo entre ella y un recuerdo imborrable, durante años cabando la tumba del amor y de la niñez quebrantada. Y ahora qué? ella no lo quiso, rodeada de trampas, como lograría llegar hasta ella, pero lo hizo y ahora la tumba abierta, una herida nueva, olor a putrefacción, olor a miedo... olor a muerte.
Las alas se le quebraron, ya la sabia no la renueva, ya está seca por un momento maldito que le recuerda día tras día que la inocencia no es mas que un palabra agusanada y ensangrentada en un presente enmohecido por tanta humedad de tristeza y de lágrimas, llanto de un pasado que le recuerda que la vida no es más que un dibujo que se empeña en ser real, pero que la mano del verdugo desvanece como humo en el aire...
La niña no sabe como empezar...
La niña espera...
La niña ya no quiere regresar...
Duranto años creando un abismo entre ella y un recuerdo imborrable, durante años cabando la tumba del amor y de la niñez quebrantada. Y ahora qué? ella no lo quiso, rodeada de trampas, como lograría llegar hasta ella, pero lo hizo y ahora la tumba abierta, una herida nueva, olor a putrefacción, olor a miedo... olor a muerte.
Las alas se le quebraron, ya la sabia no la renueva, ya está seca por un momento maldito que le recuerda día tras día que la inocencia no es mas que un palabra agusanada y ensangrentada en un presente enmohecido por tanta humedad de tristeza y de lágrimas, llanto de un pasado que le recuerda que la vida no es más que un dibujo que se empeña en ser real, pero que la mano del verdugo desvanece como humo en el aire...
La niña no sabe como empezar...
La niña espera...
La niña ya no quiere regresar...

