Quiero...
Las lágrimas se secan cuando la vida dice que hay que callar...
Es difícil respirar cuando el dolor y la rabia te inundan el corazón, en un intento por destruir y empapar con su color mal iluminado hasta los recuerdos que tanto a costado retener sin que puedan causarte esas ganas de querer cambiarlo todo.
Es difícil luchar con ese odio tan justificado y maldito a la vez, un odio cuyo hogar es el perfecto para crecer y destruir todo, un hogar que al nacer me impregnaron en la sangre, un abismo en el cual estoy destinada a caer y que ya mis uñas y mis manos desechas de lucha no pueden ganar ni una batalla mas para sostenerme...
El cansancio de retener lágrimas que me queman la piel, que arden de angustia y odio, de ganas de desaparecer ese corazón mal hecho que no es capaz de darse las ganas de ser feliz.
La rabia de no tener la fuerza para callar, de no tener la fuerza para mantenerme de pie y caminar al lado de esa figura frágil envuelta en corazas que el tiempo ha oxidado y que deja pasar todas las flechas de desamparo y soberbia.
Las ganas de ser feliz se me congelan, se me quiebran a mi paso, me corta el filo de realidad, sangro miedo de convertirme con lo que lucho día a día...
no tengo ganas de ir contra la corriente, me rendí a este juego de no creer, de inventar y de luchar. Me cansé de fingir y creer que es cierto, de mirar como si fueran mis ojos verdaderos un mundo que no existe, me cansé de aguantar un dolor que me consume...
Me cansé.
Carta escrita por una joven, para justificar su partida del mundo y las lágrimas en la almohada al hacerlo....
Es difícil respirar cuando el dolor y la rabia te inundan el corazón, en un intento por destruir y empapar con su color mal iluminado hasta los recuerdos que tanto a costado retener sin que puedan causarte esas ganas de querer cambiarlo todo.
Es difícil luchar con ese odio tan justificado y maldito a la vez, un odio cuyo hogar es el perfecto para crecer y destruir todo, un hogar que al nacer me impregnaron en la sangre, un abismo en el cual estoy destinada a caer y que ya mis uñas y mis manos desechas de lucha no pueden ganar ni una batalla mas para sostenerme...
El cansancio de retener lágrimas que me queman la piel, que arden de angustia y odio, de ganas de desaparecer ese corazón mal hecho que no es capaz de darse las ganas de ser feliz.
La rabia de no tener la fuerza para callar, de no tener la fuerza para mantenerme de pie y caminar al lado de esa figura frágil envuelta en corazas que el tiempo ha oxidado y que deja pasar todas las flechas de desamparo y soberbia.
Las ganas de ser feliz se me congelan, se me quiebran a mi paso, me corta el filo de realidad, sangro miedo de convertirme con lo que lucho día a día...
no tengo ganas de ir contra la corriente, me rendí a este juego de no creer, de inventar y de luchar. Me cansé de fingir y creer que es cierto, de mirar como si fueran mis ojos verdaderos un mundo que no existe, me cansé de aguantar un dolor que me consume...
Me cansé.
Carta escrita por una joven, para justificar su partida del mundo y las lágrimas en la almohada al hacerlo....

